Estabas sentado, rodeado de mucha gente , en aquella mesa de bar de pueblo donde todo mundo te mira al entrar, tu no me miraste , luego, yo me explico como, Tal vez fue algunos de los muchos tragos que ya había tomado, pero no había nadie junto a ti y tenías en los ojos una soledad de la quien de veras, hasta consigo mismo está sólo.
Estabas sin rumbo en un camino largó, como perdido, o con gesto de quien carga algo muy pesado, también mirabas buscando, yo estaba cerca de ese camino (también conozco esa soledad), así que acomode la silla y la acerque a tu mesa y así me pudieras escuchar.
Me acerque mucho y te hable, pero tu ni me oías, ni me mirabas, te toque y tampoco notaste mi presencia, yo insistí mucho con esos temas de filosofía y política, para que te percatarás de la cercanía de nuestros caminos, pero era como sí estuvieras y no estuvieras allí, como si la soledad te fuera grata, o más bien, como si defendieras tu pena, y decidí caminar contigo en silencio.
Ayer por fin tomaste mi cara con tus manos, y me miraste y me reconociste, pero sin amor, simplemente percatandote de mi existencia en tu camino, te dije que me podía quedar esa noche y seguir caminando juntos, que la soledad también era mi camino y disfrutaba caminar silenciosamente en tu compañía.
Me diste un beso y con él, el horario de buses, pero a mi no me importo el beso , ya estoy cansada de horarios de buses, alarmas y llegadas tardías, me fui sin decirlo con el pecho lleno de amor, pero no puedo acompañar al quien quiere estar sólo.
Estabas sin rumbo en un camino largó, como perdido, o con gesto de quien carga algo muy pesado, también mirabas buscando, yo estaba cerca de ese camino (también conozco esa soledad), así que acomode la silla y la acerque a tu mesa y así me pudieras escuchar.
Me acerque mucho y te hable, pero tu ni me oías, ni me mirabas, te toque y tampoco notaste mi presencia, yo insistí mucho con esos temas de filosofía y política, para que te percatarás de la cercanía de nuestros caminos, pero era como sí estuvieras y no estuvieras allí, como si la soledad te fuera grata, o más bien, como si defendieras tu pena, y decidí caminar contigo en silencio.
Ayer por fin tomaste mi cara con tus manos, y me miraste y me reconociste, pero sin amor, simplemente percatandote de mi existencia en tu camino, te dije que me podía quedar esa noche y seguir caminando juntos, que la soledad también era mi camino y disfrutaba caminar silenciosamente en tu compañía.
Me diste un beso y con él, el horario de buses, pero a mi no me importo el beso , ya estoy cansada de horarios de buses, alarmas y llegadas tardías, me fui sin decirlo con el pecho lleno de amor, pero no puedo acompañar al quien quiere estar sólo.