Arrancábamos diariamente los Baobabs, discutimos y gritamos un poco pero al final de cuentas siempre alguno los arrancaba a tiempo, entre quejas y sollozos (arrancar Baobabs en soledad es extremadamente difícil)
Un día me encontré con nuestro planeta infestado de Baobabs y nuestra rosa café y decaída, me di cuanta que ya no me querías, dejamos de reciclar y un Baobab se empezó a comer nuestra flor, las discusiones se hicieron peleas y un día me pateaste de nuestro ya inservible planeta.
Vague en la nada, llore en el espacio, me ahogue en la inexistencia, morí por la falta de oxígeno, pero un día choque con un mundo enorme, entré ardiente como un meteorito.
Mi mundo es grande, en el caben millones de amores, de pasiones, de intensidad, de tanta intensidad que de vez en cuando se libran guerras, pero no importa, porque de este mundo nadie se puede echar a patadas.
A veces cuando me siento muy feliz, me gusta tirarme en el zacate a ver el cielo, y se me sale una sonricilla al ver lo que quedo de nuestro pequeño planeta , una hermosa galaxia de recuerdos.