Para mejorar las condiciones crepusculares, no se puede sino trasladarse de puntillas a el dormitorio, proceder a tomar el sombrero volador , encontrar un pantalón de esos ideales para las alturas y una blusa que haga juego con el rojo oscuro del aparato.
sale uno, saluda al cielo, busca un par de golondrinas para hablar puros asuntos formales sobre el vuelo, y empezar el cortejo.
Por alla me encuentro un compa, de esos por los que vale la pena aterrizar y le digo ¡que viaje el sombrero volador!
y rebota la respuesta entre risas ¡oh Mariel mas loca !
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