!

!

martes, 6 de agosto de 2013

limitada a la presencia,
al acompañamiento,
a las caricias gangrenosas,
él sabia que su techo era la noche, 
su cama, el cemento caliente
del sexo sadomasoquista con el sol.
sus ojos eran puro abandono,
¿que mas? mirarlo a los ojos 
en son de adios, para saciar su hambre. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario